“Internet no mató a la estrella de vídeo: El Smart Vídeo.”

 

No todo lo inteligente hoy en día hace un favor de razón única a los móviles, y en específico a los Smartphones.

Al convivir plenamente entre diferentes tipos de dispositivos, aplicaciones, información y usuarios, la comunicación digital hoy en día pasa por la mayor época intrínseca de la historia.

Ante ello, la necesidad de contar con piezas audiovisuales que mejoren la potencialidad del entendimiento y percepción de la comunicación institucional, comercial o personal es esencial.

Acercar a los usuarios y espectadores digitales a un puente de mayor entendimiento humano de la pertenencia y usabilidad de la comunicación de situaciones en argumentos de los videos digitales, representa el mayor reto por atender hoy en día en vista a facilitar su proceso de creación, producción, uso y recordación permanente.

Veamos, algunas cifras apuntan a que el consumo de los vídeos en línea se ha incrementado en un 150%, esto significa que su reivindicación practica dimensionalmente una nueva valía. Así mismo, la interacción con las marcas, instituciones o mensajes incluídos en vídeos en línea se ha potenciado en más del 95%, lo que se traduce en que la herramienta de vídeo se sigue postulando como uno de los vehículos digitales más potentes para comunicar y generar interacción en redes sociales, sitios web y dispositivos móviles que comparten contenidos.

Al tratar de ser objetivos debemos decir que un vídeo hoy en día debe ser mucho más inteligente en muchos sentidos. A diferencia de los vídeos de comunicación institucional o empresarial de hace diez o veinte años, hoy requieren por ejemplo de estar adaptados a cada red social, web, aplicación o escenario donde se vaya a incluir, ya que no existen trajes a la medida en usuarios y sus preferencias de atención.

En algunos casos de redes sociales, los vídeos deben ser de no más de 6 segundos y en loop. En otras los límites no se estipulan, sin embargo deberán tener una coherencia ante un plan o política de comunicación digital.

La brevedad de los vídeos debe ser vista como solución de tipo argumental, técnica y espacial, la cual es esencial para la manera en la que se consumen los contenidos y la forma en la que cualquier usuario accede a ellos. Son diferentes factores los que intervienen hoy en el proceso de decisión de ver y seguir viendo un vídeo en línea como lo son: el tipo de dispositivo, aplicación de soporte, tarifa de datos o conexiones a internet. A esta situación hay que sumar las necesidades de consumo de cada usuario que se ven proyectadas en el tiempo e información de calidad por la que están dispuestas a esperar y conocer un argumento en vídeo.

La originalidad siempre estará ahí para los vídeos, ella lo hará distinguirse, lo hará volver a verle, lo hará soñarle o simplemente lo hará un vídeo. El punto de partida debe hoy evitar la subjetividad unísona y volcarse a la objetividad funcional, sin un plan de comunicación y usabilidad digital que acompañe a la producción de un vídeo, este quedará en el limbo de la percepción del olvido.

La finalidad del vídeo hoy es perder la posición de alta disposición de imágenes y sonidos, secuencias para complementarse con su contenido para hacer un ejemplo integral que ayude no sólo a llamar la atención, que le invite a casa y se quede ahí.

Por último, antes de producir, ver o usar un vídeo, debemos recordar esta frase: “El tiempo hoy es en vídeo, y nuestro tiempo debe ser dedicado a los vídeos inteligentes, sin más.”

 

David A. Leija R.