Naming o no Naming…

Considero que el nombre lo dice todo y es la parte vital social más relevante.
Todos tenemos un nombre. Un nombre propio. Y las cosas que nos rodean también.
El nombre de los países, de los pueblos, de las calles… Quizás el más importante: el nombre para un bebé…

Escoger un nombre es un Arte. Por ejemplo, cada noche se deciden los titulares de todas las portadas de los periódicos en papel. Un equipo de periodistas ofrece sus opciones a la dirección para escoger los titulares más pertinentes en función de las noticias.

Existen jerarquías. Un título de un disco es más que los títulos de las canciones. Asimismo, el nombre del artista musical o de un grupo es superior al nombre del disco.

Aunque parezca increíble muchos empresarios consideran que el nombre con el que te presentas es lo de menos. Lo importante es hacer muy bien tu trabajo, te llames como te llames. Por ejemplo, la compañía ONO empezó con un nombre muy humilde, poco llamativo y algo negativo por contener la palabra NO. Sin embargo, ahora es una gran multinacional.

No hay ninguna garantía de éxito por tener un nombre fabuloso. Eso es cierto, pero si trabajamos duro y acertamos con un nombre original en nuestro sector económico podemos ganar a la competencia. Nuestro objetivo es ir creciendo poco a poco forjándonos una buena imagen, prestigio y un buen nombre: el de nuestra empresa y nuestras marcas.

El proceso creativo, para encontrar un nombre acorde con las intenciones del cliente, se resuelve con dos dinámicas: una tormenta de ideas ,“brainstorming”, con posteriormente una selección importante de opciones hasta la elección preferida del cliente; y otro planteamiento consistente en seguir las instrucciones dejando reposar toda la información varios días en el cerebro hasta encontrar la solución. Ésta última técnica no conoce de horarios, ni de mesas con su ordenador. Creativamente la solución puede aparecer en cualquier momento.

Abril 2016
Hans Aiguabella