La revolución de los medios y el replanteamiento del modelo de negocio

 

Asistimos diariamente a un cambio vertiginoso en las estructuras de los medios publicitarios que afectan principalmente a los más consolidados como son la televisión, la radio o los periódicos por ejemplo, que cada día, venden menos papel.

Diariamente, aumentan las visitas a las webs de información concreta o especializada, la competencia se multiplica por cientos de miles, la tendencia en la presentación de la información es cada vez más avanzada y profesionalizada en lo que se dice “multimedia” (fotografía, vídeo, gif animados, artículos, gráficos, audio, etc.) las redes sociales nos imbuyen en un mar de usuarios, de talentos, de experiencias, de servicios y de productos personalizados que nos gustan, necesitamos o pueden ser útiles en algún momento determinado de nuestras vidas.

Me gustaría mencionar como ejemplo, la tendencia que ha seguido Facebook concretamente de ser un lugar de información de los contactos personales, es decir, fotos, comentarios, logros, etc, a ser un lugar donde entretenerse y compartir información de carácter ajeno, con intención unas veces de agradar, otras veces de ofrecer el bien común y otras, las de ofrecer un producto o servicio en el que se cree útil, necesario, o de interés público.

Hace unos años, pocos, existían los productos que llegaban a nosotros a través de los espacios publicitarios de televisión, lanzados a un público global, en determinadas franjas horarias y en determinados impactos repetidos que conseguían asegurar un lugar en el recuerdo de cada uno de nosotros, aun cuando asociaramos siempre este espacio publicitario a algo que no se deseaba.

Ahora, en comparación la publicidad que llega a nosotros lo hace siguiendo pautas de personalización, a veces, es el consumidor el que acude por voluntad propia de informarse y esto es debido a la gran integración que ha tenido el medio audiovisual, con las nuevas tecnologías de la comunicación y sobre todo, a la adaptación del mensaje en los nuevos medios.

Antes de seguir voy a recordar, que en este artículo, no estoy teniendo en cuenta publicidades como el mailing, únicamente estoy hablando de medios de publicidad en web, como es Youtube, Facebook, Twetter, Instagram, Tmblr, etc. Son plataformas interactivas en las que los propios usuarios participan, la publicidad por mail es un tema que trataré más adelante.

Hace más de diez años que no dispongo de televisión (como aparato electrodoméstico) y la publicidad poco a poco se ha ido colando en mi vida mediante los nuevos soportes que he utilizado hasta ser lo que es a día de hoy. Un completo despliegue de información jamás visto que se ha integrado perfectamente en los nuevos hábitos, costumbres y deseos de la sociedad hipermoderna.

Desde mi punto de vista, la televisión concretamente y su modelo publicitario, se enfrenta a unos tiempos difíciles, las formulas matemáticas no dan resultados positivos en la agencia pública, la burbuja publicitaria ha estallado, los precios completamente inflados de las producciones profesionales sólo pueden ser pagados por un puñado de empresas millonarias, las agencias de asesoramiento en publicidad y las tarifas de los espacios publicitarios hacen que cada vez, más marcas, decidan invertir en una publicidad más económica, más filtrada, más directa y especializada.

A día de hoy, el consumidor joven que a fin de cuentas es el que consume productos de segunda y tercera necesidad, es cada vez más exigente y no quiere consumir el producto que consumen millones de personas, tal vez lo que el nuevo consumidor quiere, es consumir algo único, creativo, personalizado que a su vez, le aporte un sentido estético y un sentimiento o experiencia identitaria.

Existen talentos, ideas, negocios, empresas, servicios, conocimientos que cada día y gracias a las nuevas tecnologías, pueden mostrarse al mundo y hacer o no negocio con ello como es el ejemplo de Youtube que es la gran videoteca mundial que el ser humano está creando en común y que cada día está ofreciendo miles de contenidos nuevos y millones de almacenados.

Un famoso videoblogger de Barcelona que le encantan los cómics, publicita un producto de quiosco en uno de sus vídeos, concretamente una edición de dos cómics de una marca americana y lo explica largo y tendido, profundizando en sus guionistas, en sus dibujos, en sus coloristas, incluso nos dice lo bien que huele a tinta fresca. Pues bien esto lo quieras comprar o no, ha sido más interesante como experiencia, más agradable, más coherente en cuanto a emisor y receptor, que cualquier ráfaga de anuncios de treinta segundos en los que los productos que te venden salen volando en 3d y has aprendido algo.

También recuerdo en una de estas ráfagas de publicidad televisiva, la publicidad de un chico famoso anunciando un producto alimenticio de “comida rápida” en el que primaba su preparación con alimentos naturales, mientras por la ventana del decorado podíamos ver un campo de trigo o algo así, completamente informático. Bien esta cuña es divertida, pero enmascara una verdad como un templo y es que ese anuncio cuesta cientos de miles de euros y su precio no es lo que vale ni mucho menos. Volviendo a las nuevas tecnologías de comunicación, me reitero diciendo que gracias a ellas, podemos hacer las cosas mejor ya que existen miles de profesionales jóvenes que pueden ofrecer su talento y que no necesariamente necesitan tener detrás a una agencia de publicidad multimillonaria.

Hemos ganado como consumidores, calidad publicitaria, recibimos información cada vez más útil y específica a nuestros gustos y necesidades, productos que difícilmente llegábamos a ellos por televisión radio o prensa escrita, llegan a nosotros cada día por redes como Facebook, Instagram o Twetter. Por otro lado, el precio se reduce, es más económico comprar el producto directamente al fabricante que no al distribuidor que como todos sabemos encarece el precio del producto en ocasiones más del cincuenta por ciento en ocasiones más del quinientos por ciento.

Las empresas y los negocios, han ganado la posibilidad de dirigirse a un público más concreto y definido, también han ganado la posibilidad de que un público que no hubiera llegado de otra manera, llegue por su propia iniciativa, mediante unas redes que exigen a la publicidad cambiar el concepto y acomodarse a otro nuevo en el que prima la información de calidad por encima del efectismo, la creatividad por encima de la opulencia técnica o la veracidad por encima de la manipulación política.